martes, 3 de mayo de 2011

La triste (aparente) muerte de la reforma laboral

Apuntes Financieros

Julio Serrano

  • Milenio, 2011-04-27•Negocios
Después de más de un año de amagar con aprobar una reforma laboral, el PRI parece haberle dado un tiro de gracia. Qué pena.
Si de algo no debería haber duda es de la necesidad de reformar urgentemente la ley laboral que tenemos. Tan sólo un argumento se requiere para justificar una renovación: mientras que en los últimos 40 años el mundo, incluyendo por supuesto a México, ha cambiado radicalmente a raíz de la globalización y del avance de la tecnología, nuestra ley laboral se mantiene prácticamente intacta durante este periodo. ¿Cómo podemos esperar que una ley que se introdujo cuando México era una economía casi cerrada y el clima corporativo bastante predecible funcione hoy en día donde un requisito para competir es la flexibilidad? Estamos hablando de dos mundos distintos.
Aunque parezca extraño, algo que no ha ayudado a impulsar la reforma han sido las recientes buenas noticias en el ámbito laboral. Durante 2010 se generaron más de 700 mil empleos, el mejor desempeño de los últimos 14 años. La tasa de desempleo del mes pasado fue de 4.6%, la más baja desde 2008.
Si la percepción es que las cosas ahí van, entonces la urgencia se pierde, los involucrados sienten menos presión de actuar. No dudo que algunos políticos que se opusieron a la reforma justifiquen su postura con un argumento como este. ¿Para qué moverle a la ley laboral cuando aparentemente funciona?
Como todos sabemos, la realidad laboral en México es mucho más precaria de lo que parece. La tasa oficial de desempleo esconde serias deficiencias. De la población ocupada, por ejemplo, tres de cada diez personas trabaja en la informalidad. El porcentaje de la población económicamente activa que cuenta con un contrato laboral formal es sumamente bajo.
De que las empresas y los trabajadores podrían seguir funcionando con la misma ley laboral obsoleta con la que han funcionado durante 41 años podemos estar seguros. El tema es el enorme costo para ambas partes y para el país de hacerlo. Una ley laboral moderna puede ser benéfica tanto para las empresas, incrementando la flexibilidad laboral que requieren para competir, como para los trabajadores, estimulando la creación de fuentes de trabajo. Y pese a que la reforma que introdujo Javier Lozano a nombre del PAN no era perfecta, claramente contenía importantes avances hacia estos objetivos.
No es noticia que el PRD perciba cualquier intento de reforma laboral como un afronte a los derechos de los trabajadores y que por lo tanto se haya opuesto. Lo que es una pena es que el PRI no vea las virtudes de modernizar la ley. Lo que es más triste es que es posible que las verdaderas razones por las que se está oponiendo el tricolor sean más políticas que ideológicas.
juliose28@hotmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Locations of visitors to this page